Vie. Abr 10th, 2020

Pensiones raquíticas obligarán a jubilados a seguir trabajando; competirán con jóvenes por empleos

Por más propuestas, alternativas y medidas que se buscan, la crisis en el sistema de pensiones está a punto de alcanzarnos: en unos cuantos años, el trabajador promedio obtendrá como pensión un monto equivalente al 26 por ciento de su último salario, es decir,  los ingresos con los que contará para enfrentar sus gastos, serán de apenas una cuarta parte de los que tenía al estar activo.

El asunto es que ello le obligará a seguir trabajando para enfrentar sus gastos lo que derivará en que el adulto mayor tendrá que disputarle las fuentes de trabajo a los jóvenes que buscan insertarse en el mercado laboral la consiguientes guerra por los puestos laborales y los salarios.

“Tal situación, pone a los adultos mayores en vulnerabilidad, en tanto que de llegar a pensionarse, la mayoría lo haría con recursos muy limitados, comparado con los ingresos estando en activo, por lo que se espera que en caso de disfrutar de salud, esta población tendría que seguir trabajando para hacer frente a sus necesidades, lo que a su vez podría impactar a los sectores de la población con edad plena para laborar”, advierte el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), de la Cámara de Diputados.

Según el documento “Gasto en Pensiones y su Perspectiva de Largo Plazo”, el CEFP alerta que a pesar de que la reforma al esquema pensionario, normado en la Ley del Seguro Social, tiene más de 20 años, (desde 1997), el costo de transición a los nuevos esquemas de jubilación aún muestra una tendencia creciente y se estima que para 2035 será de 1.2 billones de pesos.

Esta cifra equivale al 20.1 por ciento del presupuesto total aprobado para el ejercicio fiscal 2018 y más de una tercera parte de los recursos del gobierno federal, estimados en la Ley de Ingresos de este mismo año.

El análisis reconoce que ni siquiera la propuesta que perfila el equipo del presidente electo Andrés Manuel López Obrador de aumentar la edad de jubilación de 65 a 68 años hará gran diferencia en el negro panorama que enfrentarán casi el 80 por ciento de los jubilados que cotizan en el IMSS en los próximos años donde tendrán que sobrevivir con la cuarta parte de su último salario devengado o bien buscar trabajo a esa edad para enfrentar los gastos básicos de alimentación, salud y vestido.

“Es claro que incrementar la edad de retiro no hará gran diferencia en las pensiones que obtendrán los trabajadores formales al final de su vida laboral”, sentencia el documento.

Uno de los mayores problemas que enfrenta el sistema de pensiones es que no todas las instituciones se sumaron a la necesidad de realizar reformas en sus esquemas de pensiones para reducir el costo fiscal a las finanzas del país, lo que ha generado brechas abismales entre jubilados del IMSS con otras como Pemex, CFE  y en su momento Luz y Fuerza, que obtienen hasta 8 veces más que los pensionados del IMSS.

La pensión mensual promedio que se otorgó en 2013 bajo el esquema de beneficio definido del IMSS-Asegurador ascendió a tres mil 700 pesos, en tanto que la de Pemex en el mismo año fue de 33 mil 200 pesos; es decir, en promedio la pensión de un retirado de Pemex es equivalente a ocho de las que en promedio se les otorga a los retirados de la generación de transición.

México gasta 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB) para cubrir las pensiones de los trabajadores retirados. En 2025 dicha cifra subirá a 4.5% indica el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Tan solo el IMSS tiene una deuda de 2.5 billones de pesos por el régimen de pensiones y jubilaciones lo que representa un riesgo para la viabilidad financiera a largo plazo del Instituto

Se estima que en 2050 habrá 24.3 millones de adultos mayores; de los cuales 6.3 millones deberán sobrevivir sin una pensión, según reportó la Asociación Mexicana de Afores. Para ese mismo periodo diez millones vivirán en pobreza; 15.3 millones padecerán enfermedades crónico-degenerativas.

El estudio de la Cámara de Diputados destaca que el financiamiento de los sistemas pensionarios en México persiste como un desafío, pues si bien se ha ido migrando a un esquema basado en cuentas individuales, éste ya comienza a llamar la atención por el monto tan raquítico de las pensiones que obtendrán los trabajadores a su retiro.

Tal situación, abunda, pone a los adultos mayores en vulnerabilidad, en tanto que de llegar a pensionarse, la mayoría lo haría con recursos muy limitados, comparado con los ingresos estando en activo, por lo que se espera que en caso de disfrutar de salud, esta población tendría que seguir trabajando para hacer frente a sus necesidades, lo que a su vez podría impactar a los sectores de la población con edad plena para laborar.

El Centro de Estudios precisa que aunque se ha optado por migrar del esquema de retiro de beneficio definido al de cuentas individuales como un medio para liberar presión a las finanzas públicas por el gasto, es importante valorar si este esquema otorgará pensiones suficientes para que los adultos mayores puedan hacer frente a sus gastos básicos y si no representará en el futuro una presión a las finanzas públicas del país y de todos los mexicanos.

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