Sáb. Abr 4th, 2020

Especial | Uber a la caza de pasajeras: «pensé que se iba a voltear y golpearme”

Su nombre es José Aarón Carmona y, dando crédito a lo que Uber presume de sus servicios, está al volante de un presunto taxi seguro, luego de pasar exámenes psicológicos y revisión de antecedentes penales. Pero ayer en la madrugada estuvo probando suerte como cazador. Recogió a la 1:50 am a tres mujeres de un bar en el que ha tocado ZonaRika, el grupo de merengue; las amigas optan por el Uber como método para no manejar después de beber y llegar seguras a casa. Pero la historia, para una de ellas, será de tortura.

El auto hace el viaje a los dos primeros domicilios y al quedar sólo con la última usuaria, Elena, empieza insistentemente a proponer que el traslado no termine en el destino señalado por la aplicación Uber: “¿Quieres una cerveza? ¿tienes hambre?, yo te llevo a un lugar que conozco en el centro”, proponía una y otra vez José Aarón Cardona. La chica se niega.

Elena comenta que esa noche bebió un par de cervezas, no más porque tenía que ir a una clase sabatina. Está alerta y con los sentidos completos, por lo que se da cuenta de que el conductor ha estado escuchando la plática con sus amigas, hace unos minutos. José Aarón, apenas se queda solo con ella, le refiere que escuchó decirle a sus amigas que tenía hambre, que quería un cigarro. Le ofrece ambas cosas.

El traslado de las otras dos mujeres se ha hecho con rapidez, pero una vez solo con la última usuaria, el auto que conduce José Aarón se tornará lento, muy lento.

“Querías tacos y querías un cigarro, te puedo llevar a un lugar que conozco”, le señala el conductor del Uber. Elena lo distrae —relatará más tarde— preguntándole por la ruta que seguirán, mientras busca lanzar mensajes en su celular que, para colmo, se está quedando sin batería.

“¿De verdad no quieres una cerveza?”, ofrece una y otra vez el conductor. “¿Tienes hambre? Conozco unos tacos por aquí, yo tengo mucha sed, ¿no quieres una cerveza?”, ofrece señalando un Oxxo cercano.

“Le respondía que no, que no, gracias” rememora Elena, “¿ya tiene la ubicación de destino?, le dije pero yo ya estaba muerta de miedo; lo único que se me ocurrió fue pasarme justo atrás del asiento del conductor para que no me estuviera clavando la mirada, mientras me miraba pensé que se iba a voltear y golpearme; yo pensaba en qué podía hacer si terminaba el viaje en la aplicación, me ofrecía cervezas y me venía interrogando si iba a trabajar en la mañana…”.

“Vámonos al destino final, por favor”, dice cortante la pasajera, que ha notado que para entonces está segura de que Aarón cree que ella ha bebido de más. “Aquí vive mi novio”, le señala en un lugar iluminado. Por fin se acercan al destino del viaje, ya no está lejos, pero aun así el tipo insiste en que pueden parar a fumar.

Elena le indica al chofer que pare el auto, pero no la deja bajar de inmediato, “me hizo anotar su teléfono (5539510219), por fin se escuchó el seguro de la puerta y todavía me decía que si quería que nos fumáramos un cigarro en la banqueta”.

Elena baja y termina corriendo rumbo a las escaleras de su condominio.

El martirio termina a las 2:45 de la madrugada. “Qué miedo”, es lo primero que dice cuando contacta a sus amigos para decir que ya llegó a casa: “el estúpido quería hacerme la plática, me sentí muy nerviosa”, les relata.

Ya no quiero volver a salir de fiesta… me sentí en peligro, pensé que se iba a voltear y me atacaría; ¿qué ya no puedo salir a divertirme sin que me molesten? Ya no sé qué hacer, si salgo termino acosada y me siento mal”, señala Elena como resumen, “y es un tipo que me dejó cerca de mi casa; un tipo peligroso …”.

El conductor fue denunciado en la aplicación y se pidió un comentario oficial a Uber sobre este caso.

En respuesta, Uber se puso en contacto y pidió recabar “la versión de los hechos” de Elena. Prometió suspender al conductor.

La documentación del conductor no es de acceso público ya que el Gobierno de la Ciudad de México se limita a cobrar un porcentaje de los viajes a Uber y esta empresa señala que sólo es un intermediario entre usuarios y choferes, sin reconocerse como un sistema de transporte.

En conclusión, no es posible saber si José Aarón y otros como él estarán cazando esta noche.

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